Es necesario reconocer que los
tiempos que estamos viviendo, nos llevan de prisa. Parece que en medio de tanto
ruido, hemos perdido la capacidad de escuchar, escuchar con el corazón y los
ojos abiertos. Parece que el afán diario pone tanto peso en nuestros hombros
que la capacidad de abrazar ha menguado. Y en medio de todos los cambios que
vivimos, como padres necesitamos hacer un alto, detenernos y actuar a tiempo.
El suicidio en los adolescentes puede prevenirse.
A medida que los hijos crecen,
parecieran volverse indescifrables, la comunicación se vuelve limitada muchas
veces y es difícil saber cómo se sienten o lo que están pensando. Pensamos que
se trata de temperamento y rebeldía pero; ¿Cuándo los cambios de ánimo se convierten
en algo preocupante? Es importante saber qué factores ponen al adolescente en
riesgo de suicidio.
1. Cuando la depresión y ansiedad de un
adolescente aumenta sin control. Las personas deprimidas suelen aislarse,
experimentan sentimientos como vergüenza, culpa, impotencia, cambios
importantes en su comportamiento para con los demás y que les llevan al
aislamiento, es una alerta que se enciende.
La depresión es
adolescentes se manifiesta de la siguiente manera:
-
Estado de ánimo triste o irritable la mayor
parte del día por periodos prolongados de tiempo. Cambios drásticos de estado
de ánimo.
-
No disfruta lo que antes le satisfacía o hacia
sentir feliz.
-
Cambios en la alimentación, come mucho o se
muestra inapetente.
-
Cambios en los hábitos de sueño, duerme mucho en
el día o poco durante la noche.
-
Sentimientos de baja autoestima y poca valía.
-
No se vincula con nadie de la familia o amigos.
-
Pensamientos exteriorizados sobre la muerte o el
suicidio.
-
Dolor físico, debilidad física que no le
permiten realizar tareas simples.
-
Falta de enfoque, le deja de interesar el
futuro.
2. La
falta de un propósito de vida junto con un estado de ánimo sumido en la
desesperanza son hechos que se convierten en importantes factores de alerta.
3. Cuando el adolescente es la víctima de intimidación, hostigamiento o
abuso escolar o de cualquier tipo. Esto puede tomar su forma en
cualquiera, o varias, de las siguientes situaciones:
-
Burlas e insultos
-
Propagación de feos rumores
-
Escritos amenazantes u ofensivos en emails,
posts e incluso, páginas Web
-
Intimidación y violencia.
Es necesario como padres de familia, conoce a los amigos de tus hijos y
la relación que tiene con ellos. Propiciar
un ambiente de confianza y seguridad donde tu hijo sepa que puede contarte lo
que sea, ya que estas comprometido a estar siempre para su bienestar.
No todos los casos de acoso se producen en las escuelas. En realidad
puede suceder en cualquier otro sitio, existen ya casos de acoso por Internet
que han llevado a su víctima a tomar su propia vida, acoso en lugares públicos
e incluso en casa, posiblemente por un hermano mayor o otro familiar.
El consejo es estar siempre atento y presente en la vida de tu hijo. Mantener
los canales de comunicación abierta y continua. Interesarte por él o por ella.
4. Cuando
el adolescente exterioriza éste tipo de pensamientos, es una señal de alarma
para prevenir el suicidio:
-
“Desearía estar muerto”
-
“No puedo hacer nada más”
-
“No lo soporto más”
-
“Soy un perdedor: una carga”
-
“Serán más felices sin mí”
5. Cuando
el adolescente no elabora sus duelos.
Estamos hablando de una perdida significativa no superada, que genera un efecto
domino, dando lugar a más pérdidas, va gestandose el sentimiento de desesperanza
que aplasta la voluntad y la fuerza para elegir vivir a plenitud cada día. Para aceptar la pérdida es preciso realizar
una serie de procesos, que muchas veces se hace de forma automática, pero otras
veces cuesta o no se hace dando lugar a un duelo complicado e incluso
patológico. El adolescente quizá experimentó pérdidas significativas y le es
necesario llegar a la resolución de ellas, con el apoyo de sus padres y familia
principalmente.
6. Cuando
en la familia el silencio emocional es una forma de vida. Es necesario aprender a hablar de lo que
sentimos, el silencio es un comportamiento aprendido que no trae consigo
resolución, al contrario complica, enferma, intoxica el alma y la mente, el
silencio emocional hiere y debilita los vínculos familiares, El silencio es una
forma de reprimir, de encapsular, de contener de manera forzosa, es un pacto
que muchas veces involucra generaciones enteras, es una cultura familiar. Como
padres tenemos miedo a hablar de las emociones para no parecer débiles ante los
hijos, pero el silencio debilita y direcciona lentamente a una senda de
enfermedad emocional, porque la comunicación, la vinculación, el hablar y
escuchar, nos permiten hacerle frente a ese ladrón de la vida que es el
suicidio.
El silencio enferma y la palabra sana.
Creo que actualmente entre los jóvenes existe una muy clara poca tolerancia a la frustración, creo que los padres estamos muy enfocados en enseñar a nuestros hijos a ganar, a ser los primeros, a ser exitosos, pero nadie gana en su primer intento ni es exitoso en su primer proyecto. Creo que estamos mal enfocados, deberíamos enseñar a nuestros hijos a perder, a fallar, a equivocarse, a no conseguir lo que ellos quieren en su primer intento, ponerles trabas que sabemos que en su capacidad ellos son capaces de superar y estar ahí en su frustración, acompañarlos desde lejos, sólo lo suficiente para que les puedas extender la mano cuando les cuesta trabajo levantarse, creo que es la forma de enseñarles que pueden contar contigo siempre, aunque no digas una palabra. Debemos enseñarles que la vida se trata de perder, de equivocarse, de fallar, pero sobre todo, de levantarse con coraje hasta conseguir lo que quieren. Creo que de esta forma cualquier situación que se presente en su vida nunca los llevará a pensamientos como los que menciones en tu inciso 4 porque sabrán que es parte de "su entrenamiento" y estarán listos para valorar el éxito cuando lo consigan.
ResponderEliminarBueno, eso creo yo.